PRODUCTO         PADRES 1ª        ABUELOS 2ª   BISABUELOS 3ª   TATARA...4ª

 

 

 

 

 

4—1g

 

 

 

 

3—2G

4—2G

 

 

 

 

3—3g

4—3g

 

 

 

2—3g

 

4—4G

 

 

 

2—6g

 

4—5G

 

 

 

 

3—6g

4—6g

 

 

 

 

3—7G

4—7G

 

 

1—6g

 

 

4—8g

 

 

1—11g

 

 

4—9G

 

 

 

 

4—10g

4—10g

 

 

 

 

3—11g

4—11g

 

 

 

2—11g

 

4—12G

 

 

 

2—14g

 

4—13G

 

 

 

 

3—14g

4—14g

 

 

 

 

3—15g

4—15g

3,125%

0—11g

 

 

 

4—16G

3,125%

0—22g

 

 

 

4—17g

 

 

 

 

3—18G

4—18G

 

 

 

 

3—19g

4—19g

 

 

 

2—19g

 

4—20G

 

 

 

2—22g

 

4—21G

 

 

 

 

3—22g

4—22g

 

 

 

 

3—23G

4—23G

 

 

1—22g

 

 

4—24g

 

 

1—27g

 

 

4—25G

 

 

 

 

3—26g

4—26g

 

 

 

 

3—27g

4—27g

 

 

 

2—27g

 

4—28G

 

 

 

2—30G

 

4—29g

 

 

 

 

3—30G

4—30G

 

 

 

 

3—31g

4—31g

 

 

 

 

 

4—32G

Vamos a seguir “el viaje” de un alelo (responsable de caracteres hereditarios), a través de generaciones en un ejemplo para el carácter TORDO.

Vamos a ver como el ALELO “G” presente en la fórmula genética de los 16 TATARABUELOS, ya sea ( g G ) o ( G g ) se pierde para siempre en el PRODUCTO que nos ocupa. Es decir que siendo todos sus tatarabuelos tordos, el no solo no lo es, sino que jamás podrá transmitir este carácter.

Esto mismo podría ocurrir con cualquier otro alelo de los millones de genes (2 alelos por gen), que tienen las células sexuales del caballo.

En cada celda el primer número representa la generación, en este ejemplo (0-1-2-3-4), y el segundo la numeración del alelo en la generación de la que partimos, la cuarta en este caso con 32 alelos.

La 4ª generación  consta de 16 TATARABUELOS, en verde queda representado el gen paterno con sus dos alelos y en amarillo el materno, total 16 genes y 32 alelos, en este caso para el carácter TORDO.

En la fecundación cada gen de los reproductores cede un alelo AL AZAR, para formar con el alelo de su homólogo el gen del nuevo producto, así de los genes en el ejemplo (4—1g) (4—2G) del padre y (4—3g) (4—4G) de la madre, hemos obtenido en la 3ª generación el gen (3—2G) (3—3g) pudiendo haber resultado cualquier otra combinación.

Un alelo tiene siempre un 50% de posibilidades de pasar a formar parte del gen del nuevo producto aportando sus caracteres hereditarios, el otro alelo se pierde para siempre con sus caracteres. En este primer caso se han perdido los alelos (4—1g) paterno y (4—4G) materno. En el ejemplo completo, vemos que se pierden 30 alelos del conjunto de los tatarabuelos permaneciendo sin embargo y EXCLUSIVAMENTE POR EL AZAR los alelos (0--11g) y (0—22G).

 

ALGUNAS CONSIDERACIONES Y CONCLUSIONES PRÁCTICAS

 

Un alelo de un Tatarabuelo tiene un 3,125% de probabilidades de transmitirse al producto, al tener dos, sumarían un 6,25% de transmitir los caracteres contenidos en uno de los dos alelos. Estas probabilidades son mayores cuanto más cercana sea la ascendencia, hasta el 50% para el caso de los padres si consideramos el gen al completo, y menores cuanto más nos alejemos en los ascendientes.

Hay pocos caracteres que dependan de un gen, en este caso la capa Torda sí, pero para la formación de otros caracteres como por ejemplo el perfil de la cara, la elasticidad, los movimientos, la fuerza, el temperamento etc. intervienen miles de genes.      

Si un gen es homocigoto (alelos idénticos) para un determinado carácter (G G), cada alelo sigue teniendo un 50% de probabilidades de ser transmitido, pero al ser idénticos hay un 100% de probabilidades de transmitir el carácter del alelo, en este caso la capa torda.

Aquí reside la esencia del concepto de PUREZA DE RAZA, esta lo es cuando todos los caracteres MORFOLÓGICOS, FISIOLÓGICOS, PATOLÓGICOS Y PSICOLÓGICOS que la definen, están en homocigosis ya sea dominante o recesiva y entonces SIEMPRE  se van a transmitir estos caracteres.

Supongamos un carácter (P) que sea dominante y propio de la raza con su alelo (p) recesivo. Un caballo con la fórmula (P P)tendría externamente el mismo aspecto para ese carácter que otro con la fórmula (P p), ya que hemos dicho (P) es dominante, solo que el primero sería un buen raceador para ese caracter (P), al tener un 100% de posibilidades para transmitirlo y el segundo no, pues  solo tiene un 50% de posibilidades para transmitir (P), y nos alejaría de la raza cada vez que transmitiera (p). De ahí que a veces el aspecto externo de un semental puede ser engañoso y solo cuando conocemos suficiente descendencia suya lo podemos valorar en su justa medida.

Lo mismo podemos decir de la madre, que al tener lógicamente menos descendencia, se le suele menospreciar en favor del semental, pero la predominancia para RACEAR de los reproductores no depende del sexo, sino del progenitor que mayor número de genes propios de la raza tenga en homocigosis. Así el ganadero experto es celoso de sus yeguas, ya que la genética de un buen semental la podemos incorporar a nuestra ganadería con mayor o menor esfuerzo, pero la de las yeguas o la tenemos o no la tenemos. Cuantas veces un semental se ha prestigiado por las buenas yeguas a las que ha servido y al revés, cuantos han pasado sin pena ni gloria por no haber servido nunca una yegua de su categoría.

 

Podemos observar que el producto del ejemplo, hereda el alelo (11g) de la abuela paterna y el (22g) del abuelo materno, es decir que para este carácter, ha perdido la información genética del abuelo paterno y de la abuela materna, esto aunque muy improbable podría haber pasado con el resto de los alelos responsables de otros caracteres en estos dos mismos dos abuelos, repito que es altamente improbable, pero posible y hago la reflexión para que veamos como un producto se puede parecer mucho a una de los abuelos y nada a otro y como dos propios hermanos, pueden transmitir mayoritariamente  la genética de diferentes abuelos comunes. No obstante al haber millones de alelos la probabilidad de que esto ocurra es mínima, pero considero interesante reflexionar sobre ello de forma que a la hora de elegir un semental, además de estudiar su genética, debemos exigir en el aquellas características por las que se seleccionaron sus ascendientes con prestigio.